Polikarpov I-15

El Polikarpov I-15 (en ruso: Полика́рпов И-15, conocido como Чайка, que es «Gaviota») fue un caza biplano soviético de Polikárpov, que fue volado por primera vez en octubre de 1933 por el piloto de pruebas Valeri Chkálov.

Diseño y desarrollo

En 1930, el diseñador aeronáutico soviético Nikolái Polikárpov, junto a Dmitri Pávlovich Grigoróvich, inició el desarrollo de un caza de gran producción para la Unión Soviética, el I-5.

Desarrollado a partir del I-5, el prototipo biplano TsKB-3 fue diseñado por Polikárpov en la TsKB (oficina Central de Diseño). El TsKB-3 se distinguía por su plano superior en gaviota, con su sección central unida al fuselaje por montantes interplanos en I, y por sus aterrizadores principales de patas independientes cantilever, en cuyas ruedas se podían montar carenados aerodinámicos.

A fin de satisfacer la urgente necesidad de un nuevo caza monoplaza para las Fuerzas Aéreas de la URSS, el desarrollo de este tipo fue muy rápido y Valeri Chkálov efectuó el primer vuelo en octubre de 1933. El TsKB-3 fue entonces probado con un motor radial importado Wright SGR-1820-F3 Cyclone de 710 hp instalado bajo un capó anular Townend. Las evaluaciones fueron intensas y satisfactorias, y la producción del modelo comenzó a principios de 1934. Ante la ausencia de una planta motriz más potente, los 404 aviones de serie I-15 Chaika (gaviota) construidos antes de 1936 montaron el motor radial M-22 de 480 hp, que limitaba la velocidad máxima a unos 320 km/h. Los 59 siguientes llevaron motores Cyclone SGR-1820-F3 con hélices bipala Hamilton de dos posiciones (importado todo ello); el prototipo de este lote fue evaluado en noviembre de 1935 bajo la denominación TsKB-3bis. El 21 de noviembre, este prototipo fue desprovisto de todo el equipo prescindible y alcanzó un nuevo récord soviético de altitud, ascendiendo a 14 575 m, pilotado por Vladímir Kokkinaki. Todos estos primeros aviones estaban armados con dos ametralladoras sincronizadas PV-1, pero los 270 últimos I-15, propulsados por el motor soviético M-25, accionando una hélice AV-1 (desarrollado uno del Wright y la otra de la Hamilton estadounidenses), montaban una batería de cuatro ametralladoras. Los últimos I-15 fueron entregados a sus unidades en 1937, y parece probable que cierta cantidad de los aparatos propulsados por el M-22 fuese más tarde remotorizada con el nuevo M-25. El I-15 fue un avión de excelentes cualidades maniobreras y una eficaz plataforma de tiro. Este modelo se estrenó operacionalmente contra los japoneses en Chenkufen, sobre la frontera con Manchuria, durante 1938.


Historia operacional

Durante la Guerra Civil Española, los soviéticos suministraron cazas Polikarpov I-15 al gobierno de la República. Se calcula que fueron 190 aparatos, a los que popularmente se denominó Chatos. Fueron cuarenta y seis en 1936, ciento cuarenta y cuatro en 1937 y treinta y dos en 1939 (las distintas fuentes presentan cifras extremadamente diferentes). Las factorías aeronáuticas gubernamentales montaron bajo licencia unos 250 en Reus, Aeropuerto de Sabadell (Sabadell), Molins de Rey y Villafranca, de los que muchos cayeron en manos de los sublevados al acabar el conflicto en marzo de 1939 en estado incompleto, algunos sin motor, otros sin ametralladoras y otros sin ambos equipos. Denominado Chato por los republicanos y Curtiss por los nacionales (confundiéndolo probablemente con el Curtiss F11C Goshawk) equipó a cuatro escuadrillas de primera línea y fue pilotado por soviéticos, españoles y personal de otras nacionalidades, como estadounidenses e italianos. Participaron en varios frentes desde el inicio de la guerra, y dos escuadrillas actuaron en la Batalla de Madrid en octubre de 1936, defendiendo la capital. Cuatro escuadrillas participaron con gran éxito en la batalla del Jarama que, junto a la batalla de Teruel fue donde más intervinieron. Su enemigo más habitual eran los cazas italianos Fiat C.R.32, y los alemanes Heinkel He 51, frente a los que se mostraron superiores.

El I-15 combatió con gran eficacia en España, superando en maniobrabilidad a los más ágiles cazas enemigos y siendo posteriormente reartillado con dos ametralladoras ShKAS, de mejores cualidades que las PV-1.

Después de la contienda, el Ejército del Aire llegó a utilizar unos 180 aparatos, de los cuales unos 70 procedían de capturas durante el conflicto, 44 se recuperaron de diversos aeródromos o fueron devueltos por Francia, y 66 se terminaron de construir entre 1939 y 1941 a partir de los que estaban en distintas fases de fabricación en los talleres de la República. Algunos ejemplares alargaron su vida operativa hasta 1955.